Placeres descalzos

¿Cómo practicar el Slow Food?

Suena bien y sabe mejor: el Slow Food es el camino para acercarte a esa alimentación equilibrada que llevas tiempo buscando.

Cuántas veces no has oído eso de “somos lo que comemos”.

Pues la decisión de comer bien está en tus manos, cada vez que vas a hacer la compra al súper.

El Slow Food puede parecer que es sólo una manera de comer, pero es mucho más, es tener una actitud más reflexiva sobre todo lo que ello involucra. Ser conscientes de lo que hay detrás de cada alimento. Una botella de 1 litro de aceite de oliva virgen, es mucho más de lo que ves. Para tenerla en tus manos ha sido necesaria una larga experiencia, una cultura propia, un conocimiento de la tierra y una dedicación personal.

Este movimiento surgió en Italia en 1986 para dejar de lado el fast food y conseguir que la gastronomía y la alimentación sean hechos culturales a dignificar. Porque una buena paella con su arroz al punto se merece una ola. 🌊

El movimiento Slow Food se asienta en tres conceptos fundamentales: bueno, limpio y justo

  • Bueno: que el alimento sea fresco, de estación, esté bien rico y se produzca localmente.
  • Limpio: que sea sano y se produzca respetando el medio ambiente.
  • Justo: que se produzca y venda con precios justos para ambas partes.

Existen restaurantes Slow Food, que usan alimentos de la zona y cuyas cartas incluyen recetas locales y sanas. Si hay que ir, se va, se me cae la baba sólo de pensarlo. 😋

No hace falta que te apuntes a ninguna asociación ni nada de eso. Si quieres practicarlo proponte seguir algunos principios. Para empezar, cuando vayas al súper a comprar elige verduras y frutas de estación que se hayan cultivado cerca de ti, apoyando así a los productores locales. Tómatelo como una manera de votar con el tenedor y apostar por un modelo social y económico más sano.

Ventajas del Slow Food

  • Ayuda a una buena digestión porque implica masticar lentamente y saboreando bien.
  • Educa el sentido del gusto con alimentos de calidad frente a los usados en la comida rápida.
  • Se usan alimentos más sanos y naturales. 🍑
  • Una comida relajada y tranquila favorece las relaciones sociales.

Consejos para una vida Slow

El movimiento Slow Food, no sólo aconseja cambiar la forma de comer, también nuestros hábitos de vida:

  • Dormir nuestras horas. Y los findes unas pocas más, esto lo añado yo que soy como un topillo.
  • Seguir una dieta rica en frutas y verduras y baja en grasas.
  • Hacer algo de ejercicio de vez cada semana Para que no digan que los chicos son masculinos y las chicas más culonas.
  • Olvidarnos del reloj de vez en cuando. ⏰
  • Comer lentamente y con los 5 sentidos.
  • Preparar la comida “con la calma”, como dice siempre mi amiga canaria, sin hacer otra cosa al mismo tiempo.
  • Disfrutar de las vacaciones sin hincharse a hacer mil cosas.

Como dato curioso, el movimiento Slow Food ha salvado más de 250 productos amenazados con desaparecer como el queso de yak del Tíbet, el arroz Basmati de la India o la fresa blanca de Purén de Chile. 🗻

Sé que os ha entrado la vena Slow ahora y que vais a bajar al súper a averiguar de dónde son esas naranjas, yo también, confieso que me ha encantado la idea.

Si queréis compartir vuestras recetas, por favor hacedlo en nuestras redes sociales. Yo me inspiraré en las de dieta mediterránea.



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