Placeres descalzos

Cómo salir airosa de 5 situaciones de estrés

Todas hemos vivido situaciones de estrés de las de ¡tierra trágame y escúpeme en el Caribe, por favor! Ya sabes que mal de muchos es consuelo de tontos, así que aquí tienes cinco testimonios que quizás te hagan sentir mejor:

1. Carla tuvo problemas con el preservativo y tuvo que tomar la píldora del día después.

 
Mi novio y yo vivimos algo lejos el uno del otro. No nos gusta crear situaciones de estrés, así que nos vemos mínimo una vez al mes. Para esta ocasión, él tenía una velada romántica preparada. Primero nos fuimos a cenar y después al cine. Al salir del cine, en vez de ir a su casa, reservó una habitación con un jacuzzi en forma de corazón. Era todo súper romántico, había pétalos de rosa encima de la cama, una cubitera con champán, dos copas, y por supuesto, no podían faltar fresas con chocolate. Obviamente la situación empezó a calentarse y del jacuzzi nos trasladamos a la cama. Él tenía una sorpresa preparada, un arsenal de juguetes sexuales para no aburrirnos ni un solo segundo.

Comenzó esposándome en la cama y me vendó los ojos. Empezó a hacerme masajes súper sensuales… lo pasamos en grande, sentí muchas sensaciones nuevas y esto me hizo llegar como nunca lo había hecho. Pero cuando fuimos a comprobar el preservativo, nos dimos cuenta que no lo tenía puesto ¡se me había quedado dentro!

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Me entró el pánico, pero intenté tranquilizarme y pensar en qué momento del mes me encontraba. Pude extraer el preservativo sin problema, si no, hubiera tenido que ir al ginecólogo. Fuimos lo antes posible a la farmacia por la pastilla del día después y nos dispensaron acetato de ulipristal. Al final todo quedó en un susto y he podido comprobar que no estoy embarazada.

2. Laura le dice te quiero a su jefe sin querer.

 
Entraba en la oficina sudorosa porque eran las 9:15 am y llegaba tarde. La noche anterior había ido a tomar un par de copas por el cumpleaños de una amiga y llegaba al trabajo con un poco de resaca. A las 9:30 am tenía una reunión, la cual llevaba preparando dos semanas, y, además había estado ensayando con mi novio el día anterior antes de salir.

Llegó la hora de la reunión y yo estaba un poco nerviosa. Sin embargo, a medida que avanzaba ésta, estaba yendo todo perfecto. Me sorprendí a mí misma porque estaba saliendo mejor de lo esperado y poco a poco iba cogiendo más confianza. Llegó la ronda de preguntas y las respondí sin ningún problema, hasta me felicitaron por la presentación. Yo en esos momentos pensaba en mi novio y en todo lo que me ayudó para prepararla.

Mi jefe no hizo preguntas, pero se acercó a felicitarme al final de la presentación. Le había encantado y estaba muy contento. Cuando fui a agradecerle su apoyo, las únicas palabras que salieron por mi boca fueron “te quiero” … no me lo podía creer, la vergüenza que pasé en ese momento jamás la había sentido. Él se quedó mirándome fijamente como si no pudiera creer lo que acababa de escuchar, yo me puse roja como un tomate. Intenté reaccionar lo antes posible y le expliqué que, al haberme ayudado mi novio en la presentación, estaba pensando en él y en lo que le iba a decir cuando llegara a casa.

Al final la situación se suavizó, él comenzó a reírse, así que yo me reí también.

3. Ana nos revela cómo afrontó que su mejor amiga se enamorara de ella.

 
Lara y yo somos amigas desde hace varios años. Ella es lesbiana y yo heterosexual. Pero esto nunca supuso ningún problema hasta hace cosa de un par de meses. Lara acababa de pasar por una ruptura bastante dolorosa y yo estuve ahí para animarla e intentar no hacerle pensar en su ex. Yo notaba que estaba más cariñosa de lo normal y que a veces me miraba diferente, pero somos amigas, así que no le quise dar importancia y ella necesitaba mucho apoyo en esos momentos. Pero un día que salimos juntas, se lanzó y me besó. Yo me quedé atónita y, a día de hoy, agradezco que lleváramos un par de copas de más encima. Después del beso le dije que saliéramos fuera, ya que estábamos bailando en una discoteca, y le pregunté qué estaba pasando.

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Ella me contó que creía que estaba empezando a sentir algo más por mí y hablamos durante casi dos horas. Yo le dije que, seguro que estaba simplemente confundida al yo haberle mostrado mi apoyo y comprensión, así que decidimos no vernos durante una temporada.

Cuando volvimos a quedar al cabo de un par de semanas, ella me pidió perdón, aunque no tenía nada por lo que pedirlo. Ahora somos tan amigas, o incluso más que antes, y estoy muy contenta de que pudiéramos hablar abiertamente.

4. Silvia nos cuenta cómo le explicó a su abuela, Sagrario, que conoció a su novio por Internet.

 
Mi novio y yo llevamos saliendo casi dos años y mi abuela Sagrario empezó a curiosear sobre cómo nos habíamos conocido. Yo esquivé el tema todo lo que pude, porque ¿cómo le explicas a tu abuela que has conocido a tu novio por Internet? Pues bien, al final me armé de valor y se lo conté. Su reacción fue: “Pues hija, hiciste bien en probar con Internet. Con los tiempos que corren hasta seguro que es lo mejor.”

Yo no daba crédito a lo que escuchaba, ¿mi abuela es una moderna y yo no lo sabía? A veces tendemos a dar por hecho que la gente mayor no se entera de nada, pero ellos son los que tienen más experiencia y nunca debemos subestimarlos.

5. Loreto pasó una situación embarazosa con una pareja que se puso muy cariñosa mientras estaban en el cine.

 
Tenía muchas ganas de ir al cine a ver una película francesa que estrenaban en versión original. Ninguna de mis amigas quería venir conmigo porque no entienden francés, así que decidí irme sola. Ya estaba sentada con mis palomitas y mi Nestea y la peli ya había empezado. Había muy poca gente en la sala y justo delante de mí una pareja muy acaramelada. A medida que la peli avanzaba, esta pareja se besaba cada vez más apasionadamente. Yo empecé a sentirme un poco incómoda, ya que veía mucho movimiento y apenas podía concentrarme en la película. Antes de que pudiera darme cuenta, ella estaba sentada encima de él y podía escuchar algún gemido. No se cortaron ni un pelo y eso que les tiré unas cuantas palomitas, aunque ni las notaron. Cuando terminó la peli, salieron escopeteados entre risas y todos los que estábamos en la sala nos miramos con cara de asombro y empezamos a reír a la vez.

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Si te sientes identificada con alguna de estas situaciones o conoces a alguien que le ha pasado, no dudes en compartirlo en las redes sociales.



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