Placeres descalzos

Ventajas e inconvenientes de usar la copa menstrual

Todas hemos oído hablar a estas alturas de la copa menstrual, aunque sea de refilón. Pero la realidad es que no todas le hemos dado una oportunidad desde el principio, o al menos ese era mi caso.

Escuché hablar de ella hace unos años por primera vez. Una amiga de una amiga la usaba y decía que era una maravilla y, además, es ecológica. Con estas características ya se había ganado mi atención, porque sentir que colaboro con el medio ambiente me hace sentir genial, y los tampones y las compresas no son muy “eco” que digamos.

Después de enterarme de cómo funcionaba, seguí sin probarla todavía un tiempo, no sabía qué talla comprarme, ni si la encontraría en la farmacia o por internet. Dejé el tema en standby hasta que, un día, vi un vídeo de una chica muy salada que contaba cómo usarla y me animé. En la farmacia me dijeron que mi talla sería la pequeña porque tengo periodos muy ligeros y no he tenido hijos. Aunque la diferencia tampoco es muy grande entre la talla pequeña y la grande, incluso hay marcas que venden una talla única.

La llevo usando ya dos años. Me ha ido bien y estoy contenta usándola. Al principio, el cambio cuesta, como todo en la vida, pero ya me he acostumbrado y tengo mis técnicas para que vaya todo como la seda.

Las ventajas de la copa son bastantes:

Saludable

Esta es una de las principales, aunque veréis que todas las ventajas son geniales. La copa menstrual no contiene productos químicos, por lo que es perfectamente saludable. Los tampones, en cambio, tienen blanqueantes hechos a base de productos que son cancerígenos, sustancias altamente tóxicas que pueden llegar a darte un shock tóxico . Esto no es un secreto, lo pone en el papelito que viene dentro de la caja de tampones, ya lo sabéis.

Además, al recoger el flujo menstrual en lugar de absorberlo, protege la flora vaginal de posibles infecciones.

Comodidad

Ni se mueve, ni se nota, ni se ve, porque no lleva ningún hilo que cuelgue por fuera, y tampoco huele a nada. Puedes hacer cualquier deporte que no se va a mover. Es 100% segura. Además, puedes olvidarte de tener que llevar en el bolso ningún recambio, porque ya lo llevas puesto, una cosa menos de la que preocuparte en esos días.

Capacidad

Recoge entre 2 y 3 veces lo que un tampón. Así que se reduce el número de veces al día que tienes que “cambiarte”. Este factor, sumado al hecho de que no es tóxica, hace que estés mucho más tranquila con ella puesta. A mí me dura 12h de sobra en mis días fuertes, ya os he dicho que tengo periodos ligeros. Y puedes dormir con ella sin problema. Con los tampones nunca duermo porque me da apuro eso de que te recomienden que no lo lleves puesto muchas horas. Ahora me siento tranquila, saludable y libre de esas preocupaciones.

Ecológica

Que no ponga esta como la principal razón es porque sé que no todas lo vais a considerar tan importante como yo, pero a mí me hace feliz que no sea desechable. No contaminas, como con los tampones y compresas, y te dura la misma copa entre 10 y 15 años. Esto mejora tu economía mucho, ya sabéis que los productos de higiene femenina son caros y tienen el mismo IVA que el caviar. ¡Una auténtica locura!

 
Las desventajas, por llamarlas de alguna manera:

Molesta

No molesta nada porque no se nota nada si escoges la talla adecuada para ti. Recomiendo usar una que tenga el tirador redondeado para que no te roce.

Complicado

No es difícil y con el tiempo vas cogiendo tu técnica, igual que cuando empezaste con los tampones. Yo a estas alturas lo considero muy sencillo.

Me da asco

Si usas una toallita húmeda o un trozo de papel higiénico para agarrar el tirador cuando quieres sacarla es difícil que llegues a mancharte 👌

No lo pienses más, anímate unos meses y cuéntanos tu experiencia en nuestras redes sociales 😀



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